Shelly tiene un sueño, y lo hará realidad

05-02-2017 15:29

CHENGDU, 2 may (Xinhuanet) -- Cuando el diseñador estadounidense Apollo vino con la idea de crear una sastrería de alta costura masculina, durante años no podía encontrar a la adecuada persona con quien llevar el proyecto a la práctica.

 Shelly tiene un sueño, y lo hará realidad

Shelly tiene un sueño, y lo hará realidad

Así pasaron cinco años. Tan decepcionado se sentía, el americano comenzaba a cuestionar seriamente la viabilidad de emprender el negocio en China.

Desafortunadamente, hemos oído hablar de muchos casos de un sueño fracasado con un inicio similar: Un extranjero viene a China con una brillante idea de crear un negocio.

Desde allí, el desarrollo suele ser un poco melancólico: O tendría que abandonar el intento por no conocer los matices sutiles del país asiático, por no poder establecer la red de conexiones necesaria para encontrar a los inversores potenciales, o - en el caso más común - por no poder encontrar a un socio local de confianza y un equipo capaz de comprender la idea y hacerla realidad.

O, aun cuando ya había tenido establecido el negocio en forma de una inversión mixta, el socio local lo podría traicionar al vender el proyecto a una tercera parte por dinero sin consultar al soñador extranjero. - Eso le ocurrió a un amigo mío.

Apollo, sin embargo, tiene una rara suerte, porque en aquel momento de desesperación cuando él iba a darse por vencido, Shelly apareció.

Shelly es una joven veinteañera nativa de Chengdu, ciudad afamada por, entre los frutos más fabulosos de la tierra, la cocina picante (pero muy, muy picante) y la bella mujer, capaz de trabajar duramente y cumplir lo imposible, con la piel fina, los ojos oscuros y un carácter ardiente, apasionado y encantador igual que el ají de Sichuan.

Para una bonita joven como Shelly, es natural que le parezca atrayente y fascinante el mundo de la moda alta. Lo que la distingue del resto de las muchachas de su edad es su dominio perfecto del inglés y un decente conocimiento de la cultura occidental, en particular, todo lo que tiene que ver con el estilo estético.

Pero lo más importante aún, es la valentía y el espíritu emprendedor. Cuando conoció a Apollo, Shelly ya tenía un trabajo estable como profesora en una escuela local, felizmente casada con su amor desde la universidad con dos gatos adorables cuyos reportajes gráficos diarios la habían hecho una celebridad por las redes sociales: Vivía una vida ideal para la mayoría de las jóvenes chinas de su edad.

Shelly tiene un sueño, y lo hará realidad

Y Shelly decidió renunciar a la estabilidad profesional y su vida cómoda después de escuchar a Apollo sobre la idea de instalar una sastrería alta en Chengdu e introducir el arte del traje hecho a medida para el caballero chino, cuando todo era nada más que una idea.

“(Apollo) me hablaba de su idea y su plan sobre cómo desarrollar el negocio gradualmente. Me pareció una buena idea, y el plan es lógico y viable... Y sólo le faltaba un equipo capaz de llevar el concepto en acciones”, narró Shelly en entrevista con Xinhuanet. “Fue un desafío verdadero y lo acepté con un gran entusiasmo”.

- ¿Cómo era la empresa en el momento cuando te incorporaste al proyecto? Shelly: Cero, jaja. No había nada. Tuve que ayudar a Apollo a buscar el sitio apropiado para abrir la tienda física y luego hacer todo personalmente para decorarlo. Sólo éramos los dos entonces, y la esposa de Apollo nos ayudó.

“Siempre me ha fascinado la cultura de la confección artesanal, pero no conocía mucho de este arte... ¡Había tanto que aprender!”, contó Shelly, quien ha venido estudiando las fábricas inglesas y textiles italianos, el proceso de la confección a medida e invirtiendo su creatividad en el diseño de los trajes mediante comunicación con los clientes chinos y extranjeros.

Ahora Shelly puede llamarse una experta del sector sin exagerar, y se ha convertido en un miembro indispensable tanto en el diseño como en el contacto con los clientes, los costureros, los proveedores y en la publicidad y promoción de la marca en las redes sociales.

Creativa, valiente y delicada es ella como diseñadora. Su sensibilidad femenina y la aplicación innovadora de los elementos decorativos le han ganado mucha popularidad entre los clientes. Un pañuelo floral en el bolsillo en celebración de la llegada de la nueva primavera, por ejemplo, evidencia el gusto exquisito y el rigor vivaz de la creadora del vestuario.

- ¿Cuál es la mejor obra de que te has encargado hasta el momento?

“Diría que siempre habrá la próxima, pero me he dedicado toda fuerza a cada uno de los trabajos bespoke”, dijo Shelly. “Pero de todos, me he quedado muy satisfecha con un pedido de un traje al estilo Zhongshan (el traje formal popular en China con el cuello levantado, el cual hace honor al revolucionario nacionalista Sun Yat-sen, también conocido en el Occidente como “el traje Mao”)”.

“El cliente necesitaba un traje Zhongshan tradicional a medida, pero a él no le gustaba el estilo rígido y tieso del patrón clásico, y me pidió que le hiciera un diseño más dinámico, más chispeante, y con tanta elegancia formal como a la última moda alta”, explicó la diseñadora.

Aunque era un textil de lujo el que el cliente seleccionó para su traje, Shelly y el equipo de MAKAIF le prometió un servicio de diseño y confección totalmente gratuita si no le gustara el resultado de la innovación, o si no le quedara bien el producto final.

- Y adivina ¿cómo fue? Preguntó Shelly con una sonrisa.

Sin duda alguna, al cliente le encantó el diseño único, solemne y hermoso y la majestuosa artesanía manual reflejada en la confección que se ha convertido en un cliente frecuente. “Se siente bien cuando uno presencia el nacimiento de una obra de artesanía de su propia creación”, dijo.

“Para mí, ha sido un paso adelante en el auto crecimiento”, concluyó.

Apollo no cree en los juegos de dinero, y se rechaza a apurar el desarrollo de la marca. Shelly está de acuerdo, porque es más importante (más interesante también pero más difícil) hacer algo bien que ganar dinero aprovechándose de un modelo operacional instantáneo.

Pero Shelly tiene un sueño. Ella sueña con el que la marca MAKAIF llegue a tener la magnitud del grupo LVMH, con una variedad de líneas de diferentes productos, y todos deseados por los humanos que aspiran a estar bonitos.

Y lo hará realidad. Así creo.

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Editor:Duan Hongyun | Fuente:
Xinhua
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