Perú y el fenómeno de la solidaridad

03-29-2017 10:37

Por Betsy Figueroa Maldonado

“A mi me estaba llevando el lodo… yo estaba desesperada porque los palos se me venían encima. Ya no tenía fuerza ni siquiera para respirar. Yo le pedí a Dios que no quería que mis hijas se queden sin madre y sin padre” Evangelina Chamorro, mujer que fue arrastrada por un huayco durante media hora y logró sobrevivir.

LIMA, marzo 28, 2017 (Xinhua) -- El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski (i), interactúa con los residentes durante su visita a la zona de El Chaparral en Carapongo, y Huachipa en Lurigancho afectados por las intensas lluvias, en la provincia de Lima, Perú, el 28 de marzo de 2017.

LIMA, marzo 28, 2017 (Xinhua) -- El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski (i), interactúa con los residentes durante su visita a la zona de El Chaparral en Carapongo, y Huachipa en Lurigancho afectados por las intensas lluvias, en la provincia de Lima, Perú, el 28 de marzo de 2017.

“Estaba viendo la televisión cuando de pronto el lodo ingresó a mi casa, en 5 minutos el río se llevó todo y me quedé con lo que llevaba puesto.” Pobladora de los alrededores del río Huaycoloro.

“Ayúdennos por favor, estamos atrapados y no comemos desde anoche” mensaje enviado por Frank Luis Limache, ciudadano de 29 años de una zona afectada, a un medio local reportando su aislamiento junto con más de 30 personas.

Estos son algunos de los innumerables testimonios desgarradores que hemos presenciado durante las últimas semanas por un fenómeno natural de lluvias torrenciales que le va costando al Perú alrededor de 85 muertos, más de 100,000 pobladores desamparados, 160 puentes colapsados, un 6% de las vías nacionales interrumpidas y un 16% con tránsito restringido, así como nada menos que US$ 3,124 millones en daños por la destrucción de carreteras y viviendas, que representa 1.6% de su PBI.

Al mismo tiempo que este fenómeno, repetido con tal intensidad después de 100 años, provocaba desbordes de ríos, lodo y piedras e iba arrasando a su paso con la esperanza de familias, también ocurría otro fenómeno inverso, que esta vez no era natural y que era uno nunca antes visto en el país, y fue un desborde de solidaridad y de apoyo hacia quienes nada más malo les podía ocurrir, porque ya les había ocurrido lo peor.

Es así que vimos como pequeños agricultores donaban su producción para alimentar a los damnificados, jóvenes universitarios viajaban como voluntarios a las zonas afectadas, empresas privadas ofrecían multiplicar hasta por 10 las donaciones de sus clientes y empleados, ciudadanos ofrecían su apoyo en línea a través de la opción “Community Help” de Facebook, rescatistas internacionales viajaban a Perú y varios países amigos como China realizaban donaciones importantes.

“En China hay un refrán antiguo que reza que en las dificultades se destaca la amistad real, el pueblo chino y el pueblo peruano son buenos amigos y socios. Ante los desastres el pueblo chino se pone firme junto al pueblo peruano”, estas fueron las palabras de solidaridad del embajador de China en Perú, Jia Guide, cuando le entregaba 100,000 dólares a la Cruz Roja de Perú para ayuda humanitaria.

Es tal vez por este fenómeno de solidaridad que los pobladores han vuelto a tener esperanza y hoy más que nunca se habla del inicio de una reconstrucción profunda del país. Una que abarca recomponer no sólo la infraestructura física que conecta al país, sino también los vínculos emocionales de unión y compasión entre sus ciudadanos. Una reconstrucción que empieza por dentro para verse por fuera.

Así parece que hoy más que nunca el Perú y sus habitantes han iniciado una etapa de obras (de ampliación, mejora o modificación) para servirlos a todos mejor.

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Editor:Yin Qi | Fuente:
Xinhua
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