Especial: Perseverancia de un maestro rural durante 28 años
03-08-2017 09:23
Reportaje especial : 2017 APN & CCPPC
(Fuente: CGTN)
En el suroeste del distrito de Hanshan, en la provincia china de Anhui, se encuentra una pequeña aldea de apenas un kilómetro cuadrado rodeada por las aguas del río Yuxi.
Este islote representa las adversidades que enfrenta el mundo rural de China, pero también el tesón de algunas personas por superarlas.
En este nuevo capítulo de la serie especial “Desde las bases” les presentamos al único maestro de esta aldea, Wang Kaikuan, que lleva 28 años enseñando allí.
Desde la aldea de Hebei se necesitan 20 minutos en barco y otros 20 minutos en coche para llegar al poblado de Yuncao, situado a 12 kilómetros de distancia.
En la aldea no hay tiendas, así que sus habitantes tienen que desplazarse al pueblo vecino en barco para hacer sus compras. Hasta hace pocos años, tampoco había suministro de agua potable y electricidad.
Las malas condiciones de vida hicieron que el número de residentes permanentes disminuyera de 900 a menos de 90.
En la aldea tan solo quedan los ancianos y los niños, pues los jóvenes de cada casa se marchan a otros lugares para ganarse la vida.
Wang Kaikuan, de 46 años, es uno de los pocos jóvenes que todavía viven en el islote.
Los alumnos saludan al maestro cuando llegan por la mañana.
En la actualidad, el Centro Educativo de Hebei, perteneciente a la Escuela Primaria de Yangxie, tan solo tiene cinco alumnos de tres grados distintos.
El más pequeño, de tres años y medio, asiste a clases preescolares, mientras el mayor, de 9 años, estudia en segundo grado de primaria.
En las escuelas rurales es frecuente que alumnos de diferentes niveles estudien en la misma aula. Esta situación, sin embargo, complica la labor de los maestros.
Wang Kaikuan nos cuenta que este centro llegó a tener incluso más de 20 alumnos. En 2008, cuando otro maestro se jubiló, él se convirtió en el único docente de la aldea.
Ahora se encarga de cinco asignaturas: lengua, matemáticas, arte, educación física y música, y también de la enseñanza de inglés, que se añadió el año pasado ante la demanda de los aldeanos.

Perseverancia de un maestro rural durante 28 años
Periodista: ¿Todo esto son tus apuntes?
Wang: Son los planes de estudio.
Periodista: ¿Los redactas todos los años?
Wang: Sí, dejé una parte en Yangxie.
Periodista: Esto solo es una pequeña parte de tus programas, y la mayoría la has dejado en la Escuela Primaria de Yangxie. ¿Verdad? Pero los manuales son iguales todos los años. ¿Por qué no utilizas los mismos programas de estudio?
Wang: Los manuales no cambian, pero cada año me enfrento a un grupo de alumnos diferente. Los métodos pedagógicos tienen que variar en función de los niveles que tienen los alumnos. Hay que ver si hay una gran diferencia entre ellos o no. Adapto mis planes a cada situación.
Periodista: Por eso, todos los años elaboras un nuevo programa.
Estas decenas de cuadernos solo representan los programas de estudio que ha preparado Wang Kaikuan en los últimos dos años.
A estos programas se suman los apuntes que registran con detalle las visitas semanales a las casas de sus cinco alumnos.
Los padres de los niños trabajan fuera, así que ellos viven en la aldea con sus abuelos. Además de dar clase, el maestro Wang se preocupa por ellos. Habla de sus alumnos como si fueran sus hijos.
Wang dice :“Le digo a la nena que si saca una puntuación de 40 en la siguiente prueba, 8 puntos más que en ésta, le regalaré una cuerda para saltar. Siempre ha querido tener una. Ya se lo prometí el año pasado cuando sacó 10 puntos en el examen.”
Periodista: Me he fijado que la llamas nena, como si fuera tu propia hija.
Wang: A esta la llamo nena, y a otra, nenita.
Hoy en día, aún es posible visitar las aulas que se encontró Wang Kaikuan cuando empezó a dar clases. Se trata de una construcción de ladrillo y teja, de unos 90 metros cuadrados y dividida en cinco espacios por esteras de junco. Allí estudiaban más de 80 alumnos con tres maestros en su momento de máxima actividad.
Wang señala :“No había mesas ni sillas. Recuerdo que construyeron una mesa con cemento y los alumnos tenían que traer sillas de casa cuando venían a estudiar.”
Periodista: ¿Cuántos años ha funcionado el centro educativo bajo estas condiciones?
Wang: Desde 1988 hasta 2003.

Perseverancia de un maestro rural durante 28 años
Wang Kaikuan confiesa que decidió venir a esta aldea a dar clases por el cariño que le tiene a su tierra natal. El sueldo mensual era de 87 yuanes y tenía que ayudar en los barcos para llegar a fin de mes.
Como el gobierno ha dado prioridad a la educación rural, el sueldo del maestro Wang subió hasta los 3.000 yuanes y las condiciones de las escuelas han mejorado mucho en los últimos años. Sin embargo, el mayor desafío para enseñar en las aldeas no es la pobreza.
Wang indica :“Si enseñara en una escuela grande, podría hablar con los compañeros de trabajo sobre mis angustias, y así aliviar mi estrés. Pero estando aquí, donde antes ni siquiera había agua ni electricidad y las condiciones eran pésimas, no tengo a quien acudir en los momentos difíciles o tristes. No tengo a nadie.”
Sin embargo, a pesar de que tuvo oportunidades para marcharse, Wang Kaikuan decidió quedarse en la aldea.
Wang Kaikuan: destaca :“Este centro educativo dejaría de existir si me marchara. Como docente, quiero hacer todo lo posible para que los alumnos aprendan más cosas y se desarrollen.”
Añade: “Alguna vez pensé en presentar una solicitud de traslado. Cuando me dirigía al despacho del director para que sellara y firmara mi formulario, decidió dar marcha atrás y quedarme.”
Para los aldeanos, irse fuera a trabajar representa el éxito. La decisión de Wang Kaikuan, sin embargo, está cambiando esa mentalidad tradicional. Desde 1988 hasta ahora, el número de alumnos del maestro se ha reducido de 80 a 5.
En estos 28 años se ha despedido de más de 280 alumnos, de sus compañeros de trabajo y también de sus familiares, que se han marchado fuera para trabajar.
Conforme va disminuyendo la población, Wang Kaikuan y su escuela se convierten en un pilar aún más firme de esta aldea.
Wang explica :“El trabajo de un profesor es dar conocimiento y educar a los alumnos. Primero, tenemos que amarlos, tratarlos de igual manera que a nuestros propios hijos. Incluso debemos tratarlos con más amor.”
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