La leyenda del Señor Conejo sigue viva en la capital china

02-10-2017 15:33

BEIJING, 10 feb (Xinhuanet) -- La leyenda china dice que, en el palacio de la Luna, vive un conejo de jade quien no sólo acompaña a la solitaria diosa Chang’e, sino también se encarga de elaborar el elixir de la inmortalidad.

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A lo largo de la historia, ese conejo celestial venía convirtiéndose en el Señor Conejo - se pronuncia “tur ye” en el dialecto capitalino - del folclore de Beijing.

En sus figuras de arcilla, el Señor Conejo se viste de guerrero y con toda clase de colores festivos; tiene dos orejas largas y rosadas, las cejas en forma de llamas ardientes, tres labios finos y los ojos brillantes. Se cree que él es de buen humor y corazón gentil, con poderes que curan males de cualquier tipo, y una dignidad inspiradora por ser una deidad hecha y derecha.

“Por eso no debe parecerse a los dibujos animados que sólo pretenden divertir”, me explicó Zhang Zhongqiang, artesano de la quinta generación de especialistas locales que se dedican a la creación de las figuras de barro del Señor Conejo.

“Pero tampoco debe verse demasiado serio, pues no queremos que la seriedad haga alejarse a los jóvenes de hoy día”, dijo el artesano beijinés de 53 años de edad.

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La leyenda Los documentos de la dinastía Ming (1368-1644) describen que los habitantes de la ciudad capital de Beijing invitaban las figuras del Señor Conejo a sus hogares en ocasión del Festival del Medio Otoño, como parte de las tradiciones en veneración de la Luna, junto con comer los pasteles de luna.

Los adultos pedían salud y paz al Señor Conejo puesto en el altar a la Luna mientras los niños admiraban su imagen bonita, narraba Lao She, escritor beijinés, en un ensayo nostálgico que él publicó en destierro por la guerra.

Cuando el abuelo salió a la calle queriendo comprar un Señor Conejo pero no encontró ningún puesto que lo vendía, se entristeció porque ello evidenciaba cuánto daño había hecho la guerra en la población, hasta que le había quitado la alegría inocente que simbolizaban las figuras del Señor Conejo en hora de apreciar la Luna llena.

Lamentaba el dramaturgo en su obra maestra “Cuatro generaciones bajo el mismo techo”

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El folclore sobrevivió las turbulencias de la guerra, gracias al corazón nostálgico de los beijineses que tanto aprecia y cuida sus tradiciones, desde los Templos del Sol, la Luna, el Cielo y la Tierra, hasta las refinadas figuras de barro pintadas con la cara guapa del Señor Conejo.

El Artista Zhang Zhongqiang no había ido a ninguna escuela de capacitación profesional para hacer las figuras del Señor Conejo. Dijo que su preparación más fundamental fue la infancia pasada en los callejones de Liulichang, antiguo centro de artesanía de la capital.

El proceso de crear la figura del Señor Consejo con el barro, pintarlo, decorarlo y darle una historia de fondo, “es más bien una afición que un trabajo”, dijo Zhang.

Si usted conoce la capital china, sabrá que aquí la gente hereda de sus antepasados un código de conducta tan complejo que cualquier acto tendrá un significado simbólico, al igual que el Palacio Imperial donde cualquier detalle - cada línea decorativa, o color de pintura - tiene el por qué, y seguramente se trata de alguna creencia que data de milenios.

El Señor Conejo también. No es un conejo cualquiera, y sus figuras se elaboran a base tanto de la agilidad del artesano como de su conocimiento. Por ejemplo, el Señor Conejo vestido de guerrero pero sólo lleva una bandera en la espalda. Es una regla. - “Si ves más de una bandera, es piratería”, aclaró el artesano.

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Desde principios de los años 90, dados los flujos de turistas extranjeros que cada vez más frecuentan la capital china, Zhang comenzó a crear figuras del Señor Conejo para venderlas como souvenir a los visitantes procedentes de tierras lejanas.

Actualmente tiene él dos tiendas que se parecen a dos pequeños museos, con figuras del Señor Conejo en toda forma que se puede imaginar: montado al tigre, o lleva sobre los hombros una peluquería ambulante que se veía en las calles de la antigua Beijing...

“No planeo poner el negocio en línea, porque prefiero que la gente entre en la tienda para conocer las historias del Señor Conejo, para tener una experiencia única y personal”, explicó.

El maestro El dinero no es lo que Zhang Zhongqiang busca con su afición, algo que se ha transformado de una pasión personal en una noble causa de preservación de un patrimonio cultural que va desapareciendo en medio de la selva del cemento.

“Una empresa me vino a pedir el uso de la imagen del Señor Conejo en su producto que es la suela del zapato, y desde luego le rechacé la oferta”, contó Zhang. “El Señor Conejo es mucho más que un solo dibujo, y jamás lo vendo por dinero”.

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Para el artesano, quien dedica mayor parte de su tiempo y energía a dar clases de arte en las escuelas primarias y secundarias, es más importante pasar la leyenda del Señor Conejo a las futuras generaciones que lograr éxitos comerciales.

Zhang pasa la semana en un taller de la segunda escuela primaria experimental, enseñando a los niños cómo hacer figuras del Señor Conejo, desde el diseño y el significado de cada postura y cada detalle, la fabricación del molde, crear el cuerpo en dos partes, ventilarlas durante días, pegarlas en un conjunto, hasta pintar y decorar al Señor Conejo con finos pinceles chinos.

“El Señor Conejo se viste de una chaqueta de funcionario celestial de color rojo, porque según la leyenda de la antigüedad, él es un miembro importante de la corte celestial; su armadura es dorada y brillante porque él también es un luchador invencible contra todo el mal”, explicó Zhang a los jóvenes curiosos.

Cuando el Señor Conejo monta a un elefante, quiere decir que se cumplirán todos los deseos de quién le pida; cuando monta a un kirín - bestia mitológica de la China antigua compuesto de cuatro animales del ciervo, el dragón, el toro y el caballo - simboliza la fertilidad y la prosperidad familiar; cuando monta al tigre, ahuyentará la mala suerte...

“No se olvida de que el Señor Conejo proviene del Palacio Lunar, donde su deber es golpear las hierbas divinas en un mortero para elaborar la medicina que cura las enfermedades de la Tierra”, contaba el maestro a sus discípulos jóvenes, mostrando la manera apropiada de precisar el contorno de un palo en las manos del Señor Conejo.

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Varios centros docentes en la capital china han extendido la invitación a Zhang para que dé clases o conferencias a los estudiantes sobre el arte y las costumbres tradicionales.

Además del antiguo arte plástico representado por el Señor Conejo, también se han abierto talleres de las óperas de la sombra, los artes marciales, las danzas folclóricas... “La entrada en el campus de los patrimonios intangibles puede ayudar a los estudiantes a comprender la cultura tradicional desde una edad joven”, afirmó Guo Hongwei, vice rectora de la Escuela Experimental de Daxing.

“Los niños se han enamorado de las cosas que quizás se hayan quedado en el olvido de nosotros los adultos”, dijo la educadora.

Pues Zhang no tiene la ambición de conmover a la juventud para que ésta se dedique a heredar la artesanía tradicional.

“Los jóvenes tendrán opciones ilimitadas cuando alcancen la edad adulta”, dijo a Xinhuanet. “Me basta con saber que de mí han aprendido algo de la cultura tradicional y lo guardan en el corazón”.

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Editor:Yin Qi | Fuente:
Xinhua
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